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La larga y polemica historia de Sex.com

10 04 2009 por Stasieniuk | No han Comentado | Escrito en Articulos, Dominios, Internet

Me interesé en este dominio, porque largo tiempo fue un sueño poseerlo. Claro que un sueño que había que estimularlo con unos cuantos millones y una buena idea. Lógicamente la buena idea la tenía… sólo faltaron los millones. Y bueno, para quienes no conozcan mucho la historia de sex.com acá les dejo una recopilación de notas sobre el tema, extraídas básicamente l blog de Carlos Blanco y de la Domisfera.

Parece el argumento de una película: una idea millonaria robada, un rico que no debería serlo y otro rico que, en realidad, debería serlo todavía más. Suena a ficción, pero en realidad es la historia de sex.com, uno de los dominios pornográficos más fructíferos de todo Internet. ¿El desenlace? La policía termina pillando al malo del cuento, que entre tanto se había ocultado en una mansión de Tijuana. Pero sigan leyendo. En esta truculenta historia lo que menos importa es el final.

Los orígenes de esta historia se remontan a 1994, cuando los dominios .com se daban de forma gratuita al primero que lo solicitaba. Gary Kremen, un inversor visionario, vio en Internet un futuro negocio y quiso subirse al carro. En una red sin fronteras, cabía pensar que los productos de mayor éxito serían aquellos que cubriesen una demanda general común en cualquier país.¿Y acaso hay algo más internacional que el sexo? Kremen decidió hacerse con el dominio sex.com.

Gary Kremen

Durante ese primer año, Kremen no dio ninguna utilidad a esta dirección. Entre otras cosas, porque estaba concentrado en sacar adelante otro de los dominios adquiridos, match.com, una web de citas que, por cierto, se ha convertido en otro de los éxitos empresariales del .com.

Sin embargo y aunque estaba vacía, http://www.sex.com/ no pasó desapercibida. Al año siguiente, en 1995, Stephen Michael Cohen apareció en escena. Era un ex convicto recién salido de la cárcel, en donde había cumplido 42 meses de condena por fraude y falsificación. Cohen vio el potencial de la url y decidió hacerse con ella.

Para ello, a Cohen le bastó con escribir una carta al entonces administrador de dominios .com, Network Solutions. (El mismo que el año antes le había dado el dominio a Kremen, gratis y sin ningún contrato de por medio. Es lo que tenía Internet en sus años incipientes). En la misiva, firmada por una compañía llamada Online Classifieds, se exigía que la titularidad de sex.com debía ser retirada a Gary Kremen, que había sido despedido de la empresa.

La carta decía que los derechos de la página debían ser entregados a otra persona: Stephen Michael Cohen. Así se dijo, y así se hizo.

Según ha relatado más tarde, Kremen se enteró gracias a un amigo de que la página http://www.sex.com/, que él creía vacía, estaba operando como web pornográfica. Y facturando decenas de millones de dólares, de paso.

Kremen reclamó entonces la devolución de la titularidad, pero Network Solutions no podía ayudarle sin que antes se demostrara que la carta –aquella carta- era realmente una falsificación. Kremen denunció directamente a Cohen, y entonces comenzó una dura batalla legal entre el propietario de match.com y el nuevo magnate de la pornografía en Internet, Stephen Michael Cohen.

En el año 2000, un tribunal de EEUU falló que la famosa carta era un fraude, y que por lo tanto el cambio de titularidad de http://www.sex.com/ no podía darse por válido. En otras palabras, tras cuatro años de luchas jurídicas la página volvía a manos de Kremen.

Pero la página en sí no era el único activo en litigio. Mientras Cohen y Kremen discutían en los tribunales, la web había seguido facturando cantidades desorbitadas de dinero.

Según algunos medios, www.sex.com podría haber recolectado unos 100 millones de dólares entre los años 1996 y 2000. La cantidad puede parecer excesiva, pero no lo es tanto si se tienen en cuenta los 9 millones de suscripciones mensuales (a 25 dólares por mes), a los que se sumaban ingresos de 12 millones de dólares en concepto de banners publicitarios. Y es que cuando se habla de una web con más de 140 millones de páginas vistas al mes, los números están obligados a dispararse.

Pero volvamos al juicio. El veredicto del juez obligaba a Cohen a pagar a Kremen una indemnización de 65 millones de dólares en base a los presumibles “beneficios no disfrutados”.

Sin embargo, Cohen fue más rápido que las autoridades. Puso su dinero a buen recaudo y huyó a Tijuana (México), en donde se compró una lujosa mansión. Allí, precisamente, le detuvo la policía mexicana hace unos días. Las autoridades de México ya han devuelto a Cohen a EEUU, en donde ya se encuentra a disposición judicial.

Cohen jugó sus cartas astutamente, pero al final no se ha podido llevar la mano. Ahora tiene que saldar la deuda con Kremen, que gracias a los intereses por demora ha pasado de 65 millones de dólares a 82. “Estoy feliz por haber llegado a esta fase de la justicia. Con suerte, llegaré al dinero antes que la Oficina de Impuestos”, ha declarado Kremen a un diario estadounidense.

Porque ésa es otra. Durante sus años de empresario on-line, Cohen casi no pagó impuestos por los millonarios ingresos de www.sex.com. Así que lo que no coja Kremen, se lo llevará Hacienda.

Fuente: Sheila Grandío – Telecinco (31 Octubre 2005)

Sex.com, adquirido por Playboy

Este es el rumor no confirmado que hoy he oido en el evento del SedoPro Partner Forum en Maastrich (Holanda) donde nos encontramos.

A principios de año la empresa Escom LLC pago 14 millones de US$ a principios de 2006 para adquirir sex.com, tras un largo proceso legal que duro varios años y del que he publicado previamente un post para que os situeis.

La información viene a través de la deducción de que si miras los terminos legales de sex.com aparece:

Customer Service
PEI – Sex.com
680 North Lake Shore Dr.
Chicago, IL 60611

Mientras que si haces lo mismo con los terminos legales de playboy.com ves:

Intellectual Property Counsel
Playboy Enterprises International, Inc.
680 N. Lake Shore Drive
Chicago, IL 60611

Por otro lado en el de sex.com pone “PEI – Sex.com”, PEI son las iniciales de Playboy Enterprises International. Como es de imaginar, la operación no se ha oficializado y nadie sabe el precio de la transacción, pero es fácil imaginarlo si el anterior propietario ya pago 14 millones de US$.

En el whois todavía aparecen los datos de Escom LLC, con lo que esto es lo que hace generar algo de dudas de la confirmación de la noticia o bien que está pendiente algún tramite (pago, transfer, etc…).

La historia del robo del dominio sex.com continua

Fueron miles los medios y sites que se hicieron eco del robo más sonado de un dominio. Historia digna de un libro, y posiblemente de una película también.

Si alguien se pensaba que la historia del robo del dominio sex.com había acabado, estaba equivocado, vuelve con nuevos acontecimientos…

Este martes, 5 de diciembre de 2006, después de pasar 14 meses a la sombra por el delito civil de haber robado el dominio más valioso y rentable de la historia: sex.com, el mundialmente conocido ladrón de guante blanco Stephen Cohen salía en libertad condicional por mandato del juez James Ware.

Sin más opciones que la puesta en libertad, el juez Ware con las leyes civiles atándole las manos, veíase obligado a liberar a Cohen de prisión. Hasta el momento, Cohen llevaba encarcelado más de un año y, según las leyes civiles, si éste hubiera seguido retenido en la cárcel más tiempo, el objetivo legal sería punitivo, algo imposible e intolerable para la  propia jurisprudencia civil que lo inculpó y encarceló.

Tras duros e intensos meses de investigación, muy a su pesar, los bien asalariados y frustrados abogados de  Gary Kremen -propietario legítimo del dominio sex.com- no han sido capaces de localizar ni una sola pista de las cuentas bancarias que mantiene ocultas en el extranjero el astuto e impertérrito Cohen.

Y es que por encima de todo, más allá del bien y del mal, el viejo zorro de Cohen bien sabe que sólo él y en persona es el único ser en el mundo que podrá acceder a esas secretas cuentas bancarias ubicadas en Lituania, Liechtenstein y la Isla de Man donde esconde el dinero.

Esas noches de privada libertad a la sombra que a buen seguro Cohen ha padecido, han sido el origen de ese anhelado y añorado deseo de acariciar nuevamente esas sus millonarias cuentas. Por suerte para él, esas noches de espera han llegado a su fin.

Pero en un giro inesperado ha acontecido tras la liberación de Cohen, una de las pocas personas que tiene información y acceso a parte de esas millonarias cuentas, su abogado, el mexicano Gustavo Cortés Carvajal -conocido como “el sapo”- sufría un intento de asesinato en Tijuana…

Era precisamente el mismo día de la liberación de Cohen, corría ya la tarde. Gustavo Cortés Carvajal, junto su colega también abogado José Luis Alamillo, viajaban en un Mercedes Benz que circulaba de retorno de las playas de Tijuana por la avenida Internacional, a la altura de la colonia Castillo, por el panteón municipal No. 2. De repente, dos camionetas les bloqueaban el paso en plena carretera de Tijuana. Rápidamente, varios sicarios descendían de los vehículos y empuñando calibres 223 comenzaban un tiroteo que culminarían con al menos 15 dianas en la chapa del coche de los abogados.

Allá cuando los pies ya no corrían, sino más bien volaban, y presas del pánico, los afortunados abogados, aún perseguidos, lograban refugiarse en la Comandancia de policía de la calle octava en el centro de la ciudad, donde lograron ponerse a salvo de la mala puntería de sus asesinos a sueldo. Minutos más tarde, una ambulancia de la Cruz Roja auxiliaba a un herido Alamillo, por entonces, un conmocionado pero ileso Cortés, se negaba a salir del recinto policial.

Hasta ahora, no hay ninguna prueba que vincule a Stephen Cohen con el intento de asesinato de Cortes.

Este tiroteo es el último episodio de una historia que data del año 1995, cuando Stephen Cohen se apoderó ilegalmente de la titularidad del dominio sex.com

Años después del robo, cuando fue descubierto por el propio Gary Kremen, empezó una épica batalla legal que acabó en Abril de 2001 cuando Kremen recuperó sex.com y se le concedió una indemnización de $65 millones: $40 millones para resarcirle por el dinero que Cohen había obtenido ilícitamente con el dominio durante esos 6 años y $25 millones en daños punitivos.

Pero en vez de pagar, Cohen cruzó la frontera mexicana y se fugó. Estuvo en busca y captura durante 4 años. Hasta que fue arrestado el 27 de Octubre de 2005 en Tijuana. Después de centenares de horas de interrogatorios, incluso en la cárcel, Cohen no ha soltado jamás prenda del paradero del dinero.

Visto lo visto, Kremen y su abogados hacen bien en dudar si Cohen se presentará a la vista el 26 de Febrero de 2007, pues está en libertad condicional. De no personarse, se cursaría otra orden de arresto que por supuesto se la traería muy al pairo al astuto de Cohen.

La otra posibilidad es que Cohen se presente y demuestre al juez que es incapaz de averiguar o revelar información relativa a las  cuentas bancarias que sex.com engrosó durante años, situación en la cual, el juez tendría que dejarle nuevamente en libertad. Para aquellos que duden que eso se pueda demostrar, decir quecosas más raras se han visto en los tribunales…

Kremen que vive ahora en la antigua mansión expropiada a Cohen en el exclusivo vecindario de “Rancho Santa Fe” en San Diego, prepara junto con sus abogados una serie de tácticas para hacer que Cohen sea arrestado otra vez si en Febrero no desvela sus cuentas bancarias.

Como es de imaginar, nadie se pasa más de 1 año bajo rejas para decir luego donde está el dinero. Así pues, previsiblemente,  o bien Cohen seguramente haya olvidado donde abrió sus cuentas bancarias, o tal vez se tome unas nuevas vacaciones muy lejos de Tijuana sin el beneplácito del juez.

Y el Oscar al mejor actor es para Stephen Cohen por sex.com

Cohen se debía presentar ante el juez el 26 de febrero de 2007 para evitar otra orden de arresto contra él. Si demostraba al juez que era incapaz de averiguar o revelar información relativa a las  cuentas bancarias que sex.com engrosó durante años, el juez tendría que dejarle nuevamente en libertad. Para aquellos que duden que eso se pueda demostrar, decir que cosas más raras se han visto en los tribunales…

Pues sí, se presentó ante el juez James Ware, con unos vaqueros desgastados, una camisa desgastada y una chaqueta de esquiar.
Alegó que en esos momentos estaba sin trabajo y sin dinero. Dijo que el tribunal había perdido deliberadamente importantes documentos que él había enviado detallando su maltrecha economía y que había llamado al FBI para que los recuperasen nuevamente. Cohen aseguraba que desde que salió de la cárcel había estado viviendo con amigos y con su ex-mujer.

De este modo, Cohen hacía un balance de sus activos por escrito en el que estaban incluidas hasta sus píldoras para el corazón (por menos de $250). Es más, afirmaba que no tenía dinero en ningún banco, salvo una cuenta en México con 90 pesos (7 €) en números rojos. Y no sólo eso, tampoco tenía: inversiones, joyas, bonos, seguros ni nada de especial valor.

En dicho juicio, Cohen no tenía abogado y se representaba a sí mismo. Decía que no había sido capaz de localizar sus propiedades y pertenencias que, en su opinión, habían sido robadas o tiradas a la basura por personas que el desconoce.

El abogado de Kremen, Richard Idell, le demanda a Cohen $65 millones. Según Idell, este juicio ha ayudado a las leyes a evolucionar hacia la era digital, donde un dominio es considerado como una propiedad privada en toda regla.

2 Libros escritos sobre la historia de Sex.com

El primer libro que habló del dominio fue Sex.com: One Domain, Two Men, Twelve Years and the Brutal Battle for the Jewel in the Internet’s Crown (288 páginas). Escrito por  Keiren McCarthy, contiene los elementos suficientes para una película: robo, sexo, fugitivos y violencia. Por algo suelen decir que la realidad supera siempre la ficción. Según el domainer Andrew Allemann es un libro de fácil lectura, donde la multitud de subtramas te obligan a leerlo hasta el final. Por ejemplo, Cohen intentó registrar la marca Sex.com. Mientras estaba en el limbo en la oficina de patentes y marcas de los Estados Unidos, Cohen demandó a cualquiera que tuviera un dominio con la palabra sex. Curiosamente los tribunales fallaron a su favor en un buen número de casos, otorgándole esos dominios.

El segundo libro es The Sex.Com Chronicles: A White-Hat Lawyer’s Journey to the Dark Side of the Internet (320 páginas). Está escrito por Charles Carreon, uno de los abogados con los que contó Kremen para recuperar el dominio.  Según el domainer Andrew Allemann, al estar escrito por un abogado que además se implicó en el caso, es más subjetivo que el de Kieren y hay profusión de metáforas y forzadas analogías. Sin embargo profundiza más en aspectos legales y hace una verdadera inmersión en la industria del entretenimiento online para adultos.

Espero que se hayan empapado un poco de la tórrida historia de Sex.com

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